Thursday, June 18, 2009

Si tengo que ceder, voy a hacerlo.

Si tengo que escaparme por las noches.
Si tengo que comerme las ganas.
Si tengo que llorar por eso.
Y por todo lo demás.
Si, por casualidad, me hieres y te das cuenta.

Si alguna vez me llamas a las 5 de la madrugada para decirme que te gusto y que quieres estar conmigo
Si vienes a mi casa y duermes en mi cama.
Si tomamos desayuno juntos en la mañana.
Y almorzamos a las 3.

Si me cuentas tus problemas mientras yo te escucho con polillas en la garganta.

Si tengo que fugarme de la vida.
Si tengo que pensar menos.
Y hacer más.

Si tengo que adecuarme a la vida.
A las personas.
A los autos, las micros, los taxis.


Me voy a quedar.
Te quiero en las noches



te quiero por las mañanas



te quiero todos los días de la semana.



Te quiero con papas. Cocidas, fritas, da igual. Me gustas con sal y pimienta. Comino, ajo. Un poco de ensalada. Verde, como lechuga o repollo. No, repollo no porque "hinsha", pero espinaca podría ser.

Te quiero sin ropa y sin mantel, te quiero caliente, porque no me gusta comer frío. Ya tú sabes...
Y ahora, convéncete de algo que valga la pena.

Dile al resto que no es cierto que cuando yo estaba ahí, tú estabas acá y suma y sigue.

Dime algo bonito para que pueda restregártelo en la boca mientras te hundes.

Dinos a todos que has pecado (sin mi) y te ha gustado (menos que a mi).

Yo, mientras tanto, voy a estar recibiendo los aplausos y abrazos.

Voy a estar camino al cielo con todos los angelitos y voy a rezar por ti.

No es la muerte la que llega,

Es la verdad, que llega fuerte y te golpea en la cara.


Amén.
Te me vuelves ajeno en las palabras
En los días y en las noches.

Colmadas, las horas, de eso.

De lo que no fue ni ha sido.

Miento cuando digo que pareces un extraño.
Al contrario, me muevo entre las piedras buscando...

Como de repente, sin más, eres más que todo.
Y el tacto compensa lo que había sido antes.

Y le gana.
En una batalla triunfal.

Pero dudosa reputación, caramba, tienen tus manos
Que desconocidas me tientan y sedo.

No me gusta llorar
Por cosas que no he entendido, pero me ha entrado pena en el ojo izquierdo
Y el derecho gotea por solidario.
Ven y quítame las telarañas
Quítame las ganas
(la ropa)
((y todo lo demás))
Un hombre manejaba un camión con pescados por la avenida. El camión atropelló a un gato. Aún no sabemos si el gato era un gato suicida o si efectivamente planeaba comerse los pescados. En ese caso no cabe duda alguna de que el gato era sumamente ambicioso.

Resulta que el gato tenía dueño.
Resulta que el dueño tenía ocho años.
Resulta que los ocho años no tenían nada más que años.
Y resulta que los años tienen meses.
Y los meses semanas.
Y las semanas días.
Y los días están nublados.
Resulta que por eso nadie ve nada.

Resulta que los pescados cuando están vivos dejan de serlo. Ahí se llaman peces.
Y resulta que cuando nosotros nos morimos nos seguimos llamando igual. Sólo que antes éramos y después fuimos.
Igual que las relaciones cuando se acaban. A menos que comiencen de nuevo, en ese caso son. Hasta que se terminen. Y uno nunca sabe. Quizás nunca fueron ni serán.

Dicen que el conductor era ciego. Y en ese caso habría que multar al hombre por aquella irresponsabilidad. Y da lo mismo si los pescados veían o no, porque en el camión no había ventana. Y da lo mismo que tenga ventana porque los pescados están muertos.


Qué idiotas...

Sino les dirían peces.
Mataría de a poco cada pedazo de recuerdo tuyo. Lo asfixiaría. Lo estrangularía. Lo cortaría en pedacitos. Lo aniquilaría. Lo metería en una tina con agua y no lo dejaría escapar. Le dispararía una y mil veces. Lo metería en una olla de aceite hirviendo. Lo encerraría en una cámara de gases. O en un cajón bajo tierra. Lo tiraría por la ventana de un edificio tan alto como el más alto de todos. Lo eliminaría-de-mi-vida.

Pero no puedo. No puedo y no me importa. Aunque si tuviera la posibilidad... si pudiera elegir... si realmente pudiera hacerlo... creo que tampoco lo haría. No lo haría por el simple hecho de que los recuerdos me duelen ahora que te veo en vivo y en directo, porque los traigo al presente y me revuelco con ellos. Porque en el aquí y en el ahora no se llevan a la práctica. Porque son recuerdos. Y yo quiero que sean hechos.

Sin embargo, no te prefiero a ti. Prefiero al amor que tampoco tengo, pero que es más amor que el que tuve contigo.
Noledigasanadiequeyolleguéatucasaquelleguéatu
piezadondeestabasdurmiendoyquetedespertaste
ymemirasteconlosojostanabiertosyqueyotedije
"shhht"yquetúmedijiste"NO!"yqueyotetapéla
bocaytederretistecomounhieloyquetedijequete
queríatantoquenosabíaquehacerconesoqueno
desaparecíayqueibaaexplotarencualquiermomento
noledigasanadiequedespuésdeesomemirastetan
feoquemesentítanmalquemefui
corriendo.



Ytúnoledigasanadiequecuandollegasteamicasa
yllegasteamipiezayonoestabadurmiendoestaba
pensandoentodoloqueteníaadentroporqueel
espaciomequedabatanchicoqueteníaquesoñarlo
paranovomitarloyqueteviyquisegritarloytúme
hiciste"shht"yyotedije"NO!"yluegometocastey
mederretícomounhieloquenopudedecirtelomucho
quetequieroperocuandotúmelodijistemediotanta
penaquefueesamicaraylavisteysalistecorriendo.
Del uno al cien
El grado de ansiedad
Que me dejó impregnado
Que elaboró en las sombras
Que comió mi carne


Del dos al doscientos mil
El nivel del agua
Que cae de mis ojos
Cada vez que el monstruo se asoma por la ventana


Del mil a un millón
El asquío convertido en alma
Tus divinas palabras
Me compraron el corazón


Del cincuenta al veintitrés
Del once al veintiséis
Del ochenta y nueve al ochenta y siete
Del uno y otro
Del tuyo y mío
Del sueño y el insomnio
Del cuarenta veces te adoro
Del cinco veces te odio


Del "casi casi", "nunca nada", "muera Tokio", "no está mal".
Y vienes aquí, con esa crítica moral. Y ética.

Sobre mis defectos humanos. Los que cargo con orgullo, con honor, de los cuales me siento digna y me llenan profundamente el alma.

Que me saquen las entrañas.

Que me las quiten primero.

Porque llegas y me dices que soy banal.

Que soy un fiasco.

Que tú crees que me importa que me digas que por mi inseguridad me meto con cuántos hombres haya visto y que despacho a la mañana siguiente. Y que siento lástima por el que se atreva a gustar de mí.

De una mujer tan tormentosa como yo.

Que me los cojo, me los follo. En las piezas, en cocinas, en los baños. En los autos. Arriba de la cama. Sobre la alfombra. En la piscina. En la ducha. Donde sea.

Y soy superficial.

Te digo yo que te calles la boca y que me des las gracias. Porque en este mundo insignificante donde hay amor, personas, plantas, rocas. Todo se vuelve ceniza. Todo en lo que tú crees, y tú mismo, serán alguna vez ceniza. Y yo, en un acto solidario, te doy contados segundos para que en un ruido de placer te olvides de la puta angustia que tienes adentro.

Déjame hacerlo a mí también.
Tu boca chocando con la mía.
.
Tragando tu esencia en un juego de lenguas.
.
Siento el calor que se junta en tu centro y me atrae como la luz a las polillas.
...
Tu cuerpo me magnetiza.
.
Y la imagen viene una y otra vez.
.
Y me acaricia en las noches, mientras duermo.
.
Termina el suspiro.
.
Y ya es otro día.

Wednesday, November 08, 2006

Confiscaste todos mis sentidos y ahora no siento nada.

Te llevaste todo lo mío, lo que quedaba de mí.

Apresaste mi alma, la atrapaste.

Y yo, ingenuo, te seguí.

Porque pensé que valía la pena, que serviría para algo, que era REAL.

Y todo se quedó con la mentira.

Saboreas tu victoria mientras me miras.

Como caigo al suelo y de rodillas...

Te miro al cielo y solo veo sombras de ti.

Y te digo:

¡DEVUÉLVEME MI CÁMARA, GUATÓN CONCHETUMADRE!

Monday, February 06, 2006

Feliz Cumpleaños Anita

Suena el teléfono.
El hombre entre sueños escucha su sonido.
Sigue sonando y es incapaz de levantarse por él.
Decide no contestar.
Cambia de idea y pone un pie en el suelo, desganado, el otro pie.
Suena el teléfono y el hombre piensa en caminar.
Le duele la cabeza, le duele la espalda, le duelen los pies.
Piensa también por qué le duele todo.
Hasta su boca sabe mal, desabrida.
Se levanta y camina, camina en dirección al sonido.
Sonaba el teléfono y él caminaba.
Sonó el teléfono y no lo contestó.

En la mañana te miré dormir. Te veías tan grande, ¡tan linda!. No quise despertarte, te dejé dormir mientras iba a comprar las cosas para tu fiesta. Me subí al auto y fui a la feria. Compré frutas para hacer jugos de muchos sabores, como te gusta a ti. Pasé también a la tienda; compré pan, galletas y muchos dulces. Decidí que sería bonito poner flores así que pasé a la florería y llevé tulipanes y lirios, que tienen un rico olor. Al final compré la torta, de chocolate, como siempre. Volví feliz. Ya estabas levantada, María ya te había dado el desayuno y te había bañado y vestido. Te veías tan linda con tu vestidito amarillo y tus zapatitos de charol. Me ayudaste a ordenar las cosas, hicimos el jugo, pusimos la mesa para el té y empezaron a llegar tus invitados. Me pasaban el regalo y se iban a jugar mientras yo conversaba con los grandes. Ya era la hora del té y tu papá no llegaba. Me preguntaste por él y te dije que lo esperáramos un rato, debe estar ocupado. Ya ibas a apagar las velas de la torta y lo llamé, pero no contestó. No contestó el teléfono. Me acuerdo de tu carita, tenías tanta pena. Te dije que fueras a jugar a fuera con tus amiguitos.

[ silencio ]

Hubo una explosión, había un tubo de gas roto. Alguien trató de prender un cigarro en la calle y explotó, todo explotó. Te fuiste en la explosión mientras yo llamaba a tu papá que no llegaba. Y te veías tan linda con tu vestidito amarillo y tus zapatitos de charol. No alcansé a entregarte tu regalo...

Suena el teléfono.
El hombre entre sueños escucha su sonido.
Camina hacia el teléfono.
- Buenos días papá.
- Feliz cumpleaños Anita.
- Te invito a mi fiesta.
- A las 5 estaré ahí.

Era la hora del té y tú papá tocaba la puerta.
- Feliz cumpleaños hijita.


Suena el teléfono.
El hombre entre sueños escucha su sonido.
Sigue sonando y es incapaz de levantarse por él.
Decide no contestar.
Cambia de idea y pone un pie en el suelo, desganado, el otro pie.
Suena el teléfono y el hombre piensa en caminar.
Le duele la cabeza, le duele la espalda, le duelen los pies.
Piensa también por qué le duele todo.
Hasta su boca sabe mal, desabrida.
Se levanta y camina, camina en dirección al sonido.
Sonaba el teléfono y él caminaba.
Sonó el teléfono y él lo contestó.
- Aló?
- Quería darte mi pésame amigo.